Bestia, Hombre
Las planicies, estepas y pastos de Prax se extienden entre las Montañas Camino de Tormentas y Los Yermos. En estas tierras habitan los Jinetes Cabalgabestias, que consideran tabú los caballos y cada tribu pastorean, crían y montan un tipo de animal: Bisontes, Llamas, Antílopes e Impalas entre otros.
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Surkahan el Morocante |
Este era Kir-Lin, apodado Dossonrisas,
y no por su buen humor. Kir-Lin con el tiempo cumplió su propósito:
cortó el gaznate de otro esclavo en medio de la noche, y grabó en
su frente los símbolos que su Orden graba en aquellos que la
traicionan. Ya que su misión había sido cumplida, hizo que sus
captores enfermaran y en el sagrado Día de la Espada, con ayuda de algo de magia que Harvald había atesorado, escaparon de las minas hacia el desierto de Prax.
El Viento del Desierto de Urox, Toro Tempestuoso
los alcanzó; pero es el Toro Tempestuosos un Hermano de la Tribu de
la Tormenta, y no tomó ese día la vida de Harvald ni de su torvo
acompañante. Tal fue el favor que concedió al orlanthi y a su acompañante, pues Harvald era Iniciado en el Culto de Orlanth Destor y Desemborth.
Runas de Urox, Toro Tempestuoso
Urox era el Viento del Desierto que Orlanth domó para que tirara del arado de Barntar el Granjero. Urox creó a sus hijos los bueyes para que hicieran el trabajo, y así poder dedicarse él a su eterna lucha contra el Caos. En la Era de la Oscuridad se enfrentó a Wakboth el Diablo, y lo derrotó.
Harvald se encaminó a Nueva Pavis,
donde tenía parientes viviendo allí desde hacia años. Kir-Lin no
tenia donde ir más que hacia el Este, pero decidió buscar refugio
junto a Harvald en la ciudad. Las penurias que habían pasado los habían unido.
Llegaron a las puertas de Nueva Pavis desde el norte y contemplaron las enormes murallas construidas por gigantes de la
Vieja Pavis y, acoplada a ellas, las murallas hechas por hombres y
enanos de Nueva Pavis. A unas leguas de la ciudad el polvoriento
camino se volvía empedrado y concentraba una marea de gentes y
caravanas que buscaban entrar en la ciudad. Algunos aprovechaban y
montaban sus puestos y tienduchas en el camino hacia la Puerta Vieja,
ofreciendo sus mercancías a salvo de los impuestos que les cobrarían
en el interior.
Harvald y Kir-Lin se apretujaban entre
la gente, eludiendo a los soldados del Imperio, de rojas crestas con
forma de media luna. Mendigos tiraban de sus capas andrajosas,
aventureros sin suerte que habían ganado y perdido fortunas en la
Gran Ruina, y que imploraban una limosna. Sin dinero y sin amigos,
se preguntaban cómo encontrarían al primo del orlanthi o si acabarían como aquellos desdichados mancos y tuertos, cuando el
destino les ayudó y oyeron una voz conocida cerca de ellos.
Era la voz de Bren Fedarking, el pariente de Harvald que hablaba con un mercader de tez aceitunada que ofrecía extraños
frutos y granos provenientes de Esrolia, todavía maduros gracias a
la magia preservadora del mercader. Con gesto amenazador obtuvo el
dinero de la protección que el esrolio, como tantos otros empresarios pagaban a
los miembros del submundo de la ciudad. Bren era conocido como
Garrote en Nueva Pavis, y trabajaba para Jorjan el Veloz, que doblaba como Jefe de la Guardia Nocturna y dueño de la mayor red de extorsión de la ciudad.
En tan extrañas circunstancias se
encontraron los lejanos parientes, y siguiendo las antiguas leyes de
hospitalidad y parentela que los orlanthi seguían, el corpulento
Garrote ofreció su humilde morada en el arrabal que había al otro
lado del río, Ladomalo.
Los Fedarking se habían mudado a Pavis
cuando la amenaza del Imperio se había cernido sobre el Reino de
Sartar. Buscaron refugio entre lejanos parientes en el Clan Dorasar y
prosperaron hasta que el Imperio decidió que Sartar no era
suficiente y marcharon sobre Pavis. Tomaron la ciudad, y mataron a
todos los miembros de sangre noble del Clan Dorasar, y aquellos que
sobrevivieron del clan del segundo fundador habían buscado refugio en otros clanes o
malvivían como los Fedarking. Thorall, el padre de Bren, había
fallecido poco tiempo después, recayendo sobre los anchos hombros
del joven mantener a su madre, que vivía ausente desde la muerte de
su marido y a su joven hermana Oranelda, una muchacha Demasiado Bonita para aquel Lugar.
En la sencilla choza de techado de paja
se cobijaron todos apretados, y las semanas pasaron.
Irripi Ontor, Maestro de Escribas
Una de las Siete Madres de la Luna Roja, es un culto compuesto de escribas, burócratas y sabios por todo el Imperio. Consideran sagrada la Verdad y el Conocimiento. Fueron lso sabios de Irripi Ontor quienes descubrieron por primera vez la Hechicería Lunar.
Arreglaron los viajeros sus documentos
con las fuerzas de ocupación Lunares, y dieron identidades falsas
por precaución. Un Lunar vestido con la toga de Oficial llamado Rodius
Pheric, acompañado de un burócrata del Culto de Irripi Ontor les
informaron de las normas de la ciudad: nada de muertes, nada de magia
Rúnica en su interior sin la debida autorización y la prohibición
de portar armaduras metálicas o adorar a dioses prohibidos. No causó
alegría en los viajeros tanto control.
Fué durante la semana del Inmovilismo,
cuando nunca pasa nada, cuando las circunstancias se desencadenaron.
Esto no era común, pero cuando el destino busca héroes los
encuentra donde quiere.
Kir-Lin, adepto en las artes del
subterfugio y el latrocinio, había robado una cierta cantidad de un
mercader del Barrio Ribereño. No había sido mucho, y la mayoría se
había usado para comprar un bonito vestido de lino con bordados de
hilos de colores para la bella Oranelda y del cual sólo ellos dos sabían
algo.
Esto sin embargo, causó atención no
deseada por parte de Harli, jefe de uno de los círculos de ladrones
de la ciudad. Harli consideró que robar en su zona era una afrenta a
su control del barrio y puso precio a la cabeza de Dossonrisas, lo cual puso
en peligro a todos los seres vivos cercanos a él. Una agria
conversación tuvo lugar durante la escueta cena a base de algo de pescado y verduras. Garrote recriminó que tanto su primo
como su amigo poco hicieran para ayudar a la escueta economía de la
familia y que lo poco que hubieran hecho los pusiera en peligro. Oranelda salió en defensa de los invitados – especialmente de Kir-Lin- lo que extrañó a Garrote. La muchacha comentó que podía conseguir
un trabajo en Gimpy´s, una de las tabernas de la ciudad, gracias a
que una de sus amigas, Kostia, trabaja allí. Garrote consideraba a Kostia una Muchacha Licenciosa, con lo que la oferta recibió una fuerte
negativa por su parte.
Garrote decidió tomar medidas y
arregló un encuentro con la gente de Harli, buscando hacer las paces
o encontrar la forma de pagar la deuda.
Fijaron la cita en una casa de comidas
llamada El Pescado de Homar, en pleno Barrio Ribereño. Da este lugar
a una amplia plaza transitada por los parroquianos del barrio,
especialmente aquellos de la familia Ingili, pues el Salón del Clan del Rio se encuentra enfrente. Se sentaron en el interior del lugar, fresco y resguardado. Pidiendo la comida y bebida que se ajustara a lo que sus escasas economías
podían permitirse. No pasó mucho hasta que una joven con los rasgos atezados del
Pueblo del Río, con el lado izquierdo de su cabeza afeitada y
tatuajes de runas donde debería estar su pelo se acercó a su mesa. De cuerpo atlético
pero femenino, fue recibida por una amplia sonrisa y melosas
palabras por parte de Harvald, mientras Garrote escrutaba el gentío
y Kir-Lin disfrutaba de su cerveza fría.
Runas de Zola Fel, el Gran Río
El Gran río que parte en dos las tierras de Prax es el cuerpo físico del dios del mismo nombre, fertilizador de las tierras en la ribera del río. Padre de muchos dioses menores de los ríos, durante la Gran Oscuridad llegó a un acuerdo con los Antiguos Gigantes para transportar las Cunas de sus Retoños hasta el Mar para que partieran de allí hacia el Otro Lado, a cambio de que ayudaran en la lucha. Por esto recibe el nombre de Río de las Cunas.
Dagis LadoCambiante se sentó junto al
orlanthi y respondió a las palabras de Harvald poniendo su mano cariñosamente entre las piernas de éste y manteniendo oculto bajo la mesa el movimiento subsiguiente. Mientras Harvald disfrutaba o sufría según
se mire, les dijo a grupo que Harli estaba dispuesto a olvidar el
asunto si hacían un trabajo para él. Al parecer el Honorable Duque
Raus, un noble del Imperio residente en la ciudad, se encontraba al
sur supervisando sus posesiones en las Tierras Concedidas. Esto no
era extraordinario, pero si lo era el hecho que su casa en la ciudad
se iba a quedar con una mínima servidumbre un par de días y sin vigilancia, ya que
los guardias habían sido requeridos por su señor. Garrote,
conocedor de los bajos fondos, regateó el trato ante la sorpresa de la joven,
que divertida afirmó que tendrían la parte habitual del botín.
Todos parecían estar contentos con el acuerdo, especialmente Harvald, que formaba palabras costosamente. Un profundo relax invadió al
orlanthi cuando la joven Ribereña vigorosamente dio por zanjada la
conversación y se fue con promesas de volverse a ver cuando
terminaran el trabajo.
Los tres hombres se inclinaron, apurando sus cervezas y susurrando los planes que iban a poner en marcha para despojar al Duque Lunar de las riquezas que hubiera dejado en su casa en la Avenida de la Procesión.
Continuará...
Todavía queda por contar media partida... y es la parte más interesante.
ResponderEliminarHombre, a mi esta ultima parte de Harvald me parecio muy interesante. XDDDDDD
ResponderEliminarHarvald se quedó bien contento, eso está claro...
Eliminary a la vez vacio...XDDDD
EliminarGrande, sí señor. Pendiente de cómo sigue!!!
ResponderEliminarQué guai. ¿Habéis cambiado la partida en Sartar por la de Pavis definitivamente?
ResponderEliminarEn mi blog sobre la campaña de Pavis hay una pequeña mención a la aventura que estás a punto de relatar, qué recuerdos...
No exactamente, Artus. Como algunos de los jugadores sartaritas tenían dificultades para quedar, mientras tanto organicé una partida paralela con otro grupo de juego.
EliminarEl reparto geográfico vino por que después de las entradas en el blog de Carlos sobre Pavis, no podía resistirme. :D